La Apnea del sueño

La apnea del sueño es un trastorno del sueño que se caracteriza por la interrupción momentánea del paso del aire por las vías respiratorias (nariz y boca) mientras se duerme. Existen dos tipos de apneas, la apnea obstructiva y la apnea central.

Apnea Obstructiva. En la apnea obstructiva, se produce una obstaculización del conducto respiratorio (la campanilla, la lengua o el contorno del paladar), debido a

un crecimiento anormal o a un hinchazón de algún sector del tejido que obstaculiza el paso del aire. Esta obstrucción ocasiona el molesto ronquido, que, si es muy pronunciado, puede deberse a una obstrucción total de los conductos respiratorios.

Central. La apnea central tiene que ver con una disfunción respiratoria que se produce debido a problemas en el sistema nervioso central. Este caso se produce cuando el cerebro no envía las señales específicas para que la persona respire bien. La apnea central puede ser mortal, sobre todo en los niños. 

La apnea del sueño suele producirse debido a un ronquido muy intenso, a un aumento considerable del peso, a un consumo excesivo de alcohol o drogas o al consumo de determinados medicamentos. Es frecuente que muchas personas tomen pastillas para dormir porque creen que padecen de insomnio. Sin embargo, a menudo la causa real por la que se despiertan por la noche es debido a la apnea y no al supuesto insomnio.

La apnea del sueño es un trastorno que tiene mayores posibilidades de desarrollarse en los hombres que en las mujeres, aunque después de pasada la menopausia, la mujer también puede empezar a roncar y a padecer de apnea del sueño.

El síntoma más común de la apnea del sueño es el ronquido excesivo que se interrumpe cada 3 ó 4 ronquidos con un silencio (este silencio es indicativo de que el paciente ha dejado de respirar). En una apnea leve, esta situación puede repetirse hasta 10 veces por hora. En casos de extrema gravedad, se han evidenciado hasta 100 interrupciones de la respiración por hora.

Durante un periodo de apnea, el corazón late de manera más lenta y cuando la respiración se reanuda, suele aparecer taquicardia. Estos cambios bruscos generan un alto riesgo para el paciente: probabilidad de infartos o problemas cardiorrespiratorios graves, aumento excesivo de presión arterial y accidentes cerebro vasculares (ACV). 

Si una persona evidencia períodos de apnea del sueño, es necesario que vaya a ver al médico. Es probable que el doctor le realice estudios con sensores que colocará en todo su cuerpo para analizar el grado de apnea que la persona está sufriendo. Este tipo de estudios se realizan durante la noche y el paciente deberá permanecer internado.

 Tratamientos para la apnea:

  • En aquellos casos de apnea leve puede utilizarse una prótesis mandibular para agrandar las vías respiratorias y facilitar la respiración.
  • En aquellos casos que van de moderados a graves puede suministrarse al paciente oxigeno mediante una mascarilla. Este mecanismo ejerce la presión justa que necesita el paciente para tener una respiración adecuada.
  • En aquellos casos graves o más severos, podría ser necesaria una cirugía para extraer el tejido que obstruye las vías aéreas respiratorias.

 La apnea del sueño debe ser tratada con urgencia, ya que además de ser una causa importante de la fatiga, es una enfermedad que convierte a quienes la padecen en un paciente de alto riesgo.