Cansancio y estética

Si una persona padece trastornos del sueño se sentirá cansada durante el día, y es muy probable que recurra al consumo de bebidas estimulantes como el té o el café para mantenerse despierta. Si a esta situación se le suma que mantiene una vida estresante, no realiza ejercicios físicos, fuma o ingiere alcohol en exceso, es probable que por la noche no pueda dormirse con facilidad o tenga desórdenes del sueño.

La fatiga, que viene como consecuencia de que el sueño no ha sido suficientemente reparador, tiene efectos físicos y psíquicos que suelen estresar aún más a la persona. Entre los efectos que tiene la falta de sueño en el organismo, cabe destacar los siguientes:

  • Baja las defensas,
  • Causa trastornos digestivos,
  • Genera tensiones musculares,
  • Provoca dolores de cabeza intensos,
  • Aumenta la presión arterial,
  • Reduce el rendimiento,
  • Disminuye la capacidad de concentración y
  • Reduce la memoria.

La fatiga se percibe especialmente en el aspecto estético.

Los científicos se están dando cuenta cada vez más de los efectos que tiene la falta de sueño. Por ejemplo, hombres, que normalmente gozan de buena salud, empiezan a mostrar signos de envejecimiento después de sólo unas pocas noches de dormir menos de lo adecuado. En un estudio realizado en la Universidad de Chicago, el doctor Van Cauter Eva comprobó que, después de dormir cuatro horas al día durante seis noches consecutivas, un grupo de hombres jóvenes y sanos tenían unos análisis de sangre con resultados que casi coincidían con los de personas que padecían de diabetes. Su capacidad de procesar azúcar en sangre se había reducido en un 30 por ciento, tuvieron una enorme reducción en el nivel de insulina y tuvieron niveles elevados de una hormona de estrés que se llama cortisol. El exceso de esta hormona puede dar como resultado la hipertensión y la falta  de memoria. Estos efectos eran desconocidos antes de este estudio y desde entonces, los científicos están buscando las conexiones que hay entre la falta de sueño y la obesidad.

 Un estudio sobre la obesidad, de la Universidad de Columbia, viene a decir que aquellos adultos que menos duermen, más propensos son a ganar peso y convertirse en obesos. Otros investigadores han determinado que incluso la deprivación leve del sueño perturba los niveles normales de determinadas hormonas que regulan el apetito.
Además, los estudios muestran que aquellas personas que están privadas de sueño tienden a desarrollar problemas de regulación de azúcar en sangre, lo que puede ponerlos en mayor riesgo de padecer de diabetes.

 A nivel estético, el cansancio se refleja principalmente en: 

  • Rostro. La persona cansada suele evidenciar ojeras pronunciadas producto de no dormir correctamente.
  • Piel. La falta de sueño se refleja directamente a la piel, que se ve más deshidratada, opaca, y pierde cierta elasticidad.
  • Pelo. La fatiga hace que el pelo se vea sin brillo y resquebrajado y que se caiga con mayor facilidad.
  • Fluctuación de peso. Una persona que no descansa de manera adecuada puede tener problemas de pérdida y aumento de peso. La fluctuación del peso puede traer otros problemas estéticos (sobre todo para las mujeres) como aumento de grasa localizada, estrías y celulitis. 

Estos aspectos suelen influir de manera negativa en el estado de ánimo de la mujer, ya que los signos del paso del tiempo comienzan a evidenciarse cada vez más y la autoestima disminuye. En muchos casos (sobre todo en aquellas mujeres que atraviesan periodos de menopausia) estos cambios estéticos pueden dar origen a cuadros depresivos.

Más allá de los efectos del cansancio (ya sea a nivel físico-mental como estético) se observa que las personas que tienen un estado de fatiga crónica pierden el interés por arreglarse y por verse más guapas. Este desinterés por cuidar la ropa, el maquillaje, el pelo y la piel, hacen que la persona se vea todavía peor.