Hidroterapia

La hidroterapia consiste en el uso del agua para prevenir y curar enfermedades tanto físicas como psíquicas. La hidroterapia puede practicarse con agua en cualquier estado, a diferentes temperaturas o mediante diversas formas y es un tratamiento efectivo para atender traumatismos varios, enfermedades óseas, cuadros respiratorios, motrices o digestivos.

La hidroterapia es un método que se ha utilizado desde hace muchos siglos y que ha sido utilizado por muchas civilizaciones para el tratamiento de lesiones. Ha sido ampliamente utilizado por las civilizaciones romana, China y japonesa entre otras.

¿Cómo funciona?

La hidroterapia basan su eficacia en los efectos mecánicos y térmicos del agua. La hidroterapia aprovecha la reacción del cuerpo a los estímulos calientes y fríos, a la presión que ejerce el agua y a la sensación que provoca. Los nervios llevan los impulsos que reciben de la piel (por el efecto del agua) hacia el interior del organismo, estimulando el sistema inmunológico, produciendo hormonas, vitalizando la circulación sanguínea y la digestión y reduciendo la sensibilidad al dolor.

En términos generales, el calor relaja el cuerpo y ralentiza la actividad corporal y de los órganos mientras que el frío tiene el efecto contrario. Si por ejemplo te sientes cansada y estresada, un baño o ducha caliente seguido de una ducha fría corta te ayudará a relajarte primero y luego a estimular tu cuerpo y mente.

La hidroterapia puede lograr grandes beneficios a nivel psíquico y físico, tales como

  • Relajar los músculos.

  • Liberar tensiones producidas por el estrés.

  • Aumentar la circulación sanguínea y la oxigenación.

  • Incrementar o disminuir la temperatura corporal (situación beneficiosa para tratar dolencias, sobre todo musculares).

  • Proporcionar un estado de bienestar general. El agua tiene la capacidad de poder suministrarse junto a otras sustancias (aceites, lociones, esencias aromáticas) para potenciar la relajación.

La hidroterapia no está indicada para todas las personas. La hidroterapia está contraindicada si padeces de diabetes, estás embarazada, padeces de esclerosis múltiple, tienes la presión sanguínea muy alta o baja, padeces algún problema de corazón o eres muy mayor o muy jóven. En cualquier caso, antes de someterte a una sesión de hidroterapia, consulta cualquier duda que tengas con el centro de hidroterapia.

La hidroterapia puede aplicarse de diferentes formas. La hidroterapia se puede aplicar a través de baños, chorros o duchas de agua, compresas y saunas, entre otros.

Baños. El agua puede tener diferente temperatura (caliente o fría), que variará en función de los efectos que se desee conseguir. La temperatura podrá ir variando durante el tratamiento (se puede ir subiendo la temperatura progresivamente hasta alcanzar una temperatura determinada). Existen diferentes tipos de baños y variaciones, que incluyen:

  • la técnica del baño de vapor,
  • el baño parcial (en un área específica),
  • baño de contraste (se alterna agua fría y caliente),
  • baños galvánicos (en los que se aplica agua levemente electrificada),
  • baños termales (en los que se utiliza agua termal para mejorar la circulación sanguínea)

Sauna: Las saunas o baños de vapor tienen un efecto similar en el organismo. La decisión de tomar uno u otro dependerá de las preferencias personales de cada una. En una sauna, el calor actúa de forma más rápida para eliminar las toxinas a través de la piel, aunque algunas personas piensan que el vapor de agua tiene un efecto más saludable en el sistema respiratorio. Las saunas son muy relajantes y son una buena forma de deshacerse del estrés.

Duchas o chorros de agua. En este caso, el agua se aplica mediante una ducha. Los resultados que se quieren conseguir estarán directamente relacionados con la presión del agua y el tiempo que la persona pasa bajo el chorro de agua. Las duchas están generalmente indicadas para conseguir una relajación moderada y para liberar tensiones musculares. Lo más habitual es que estas duchas o chorros de agua se apliquen directamente sobre determinadas partes del cuerpo como rodillas, brazos, codos, pecho, espalda, cara, cuello, etc…

Compresas. Se utiliza habitualmente una compresa para tratar la fiebre y las inflamaciones locales. La persona que recibe el tratamiento debe de colocarse en una situación relajada. Seguidamente se le coloca un paño de lino humedecido con agua fría (si se trata de un problema respiratorio, el paño estaría humedecido con agua caliente), que se envuelve suavemente alrededor de la zona afectada.

Una persona que desee someterse a un tratamiento de hidroterapia puede recurrir a un SPA, a un balneario (en el que utilizarían agua termal) o en un Centros de Talasoterapia.

Fuente: Holisticonline