Insomnio

El insomnio es el trastorno más frecuente del sueño. Su aparición está relacionada con el estrés y con la mala calidad de vida que padecen muchas personas. Según los especialistas, las situaciones que pueden generar insomnio pueden ser muchas y variadas, como por ejemplo: un trauma psicológico o determinadas situaciones estresantes como un cambio de trabajo, una mudanza o la pérdida de un ser querido.

Los síntomas del insomnio pueden ser muchos. Generalmente una persona que padece de insomnio suele tardar más de 30 minutos en  dormirse. También suele tener un sueño ligero, es decir, que suele despertarse con mayor  facilidad de lo que lo hace una persona que no padece de insomnio. Además, el insomne suele experimentar un sueño entrecortado, es decir, no puede dormir seguido y cada vez que se despierta le resulta muy difícil volver a dormirse.

El insomnio es muy molesto no solo porque no permite descansar bien sino sobre todo porque debido al cansancio de mente y cuerpo, sus efectos se padecen a lo largo de todo el día.

Entre los efectos que tiene el insomnio, cabe destacar los siguientes:  

  • Cambios en el estado de ánimo. Una persona que padece de insomnio suele experimentar irritabilidad o períodos de angustia durante el día. La irritabilidad tiene como consecuencia directa un rendimiento laboral más bajo y relaciones interpersonales más tensas y difíciles.
  • Falta de concentración y memoria. Estas actividades cognitivas suelen verse afectadas por la fatiga.
  • Disminuye el sistema inmunológico. Esto hace que el insomne sea más propenso a padecer determinadas enfermedades.

 Las causas más habituales del insomnio son:

 • El Estrés. La preocupación por el trabajo, la escuela, la salud o la familia pueden mantener la mente activa en todo momento, dificultando relajarse y dormir bien. El exceso de aburrimiento, como el que muchos tienen después de jubilarse o durante una larga enfermedad, también puede generar tensión y provocar insomnio.
Ansiedad. La ansiedad y los trastornos de ansiedad también pueden mantener la mente alerta y dificultar el dormir bien.
Depresión. Aquellos que padecen una depresión se encuentran que o duermen demasiado o tienen dificultades para dormir. Esto puede deberse a desequilibrios químicos en el cerebro o a preocupaciones que acompañan a la depresión y que podrían impedir que una persona pueda relajarse lo suficiente como para dormirse.
Estimulantes. Algunos medicamentos con receta, incluidos algunos antidepresivos, medicamentos para la presión arterial y corticoides, pueden dificultar el sueño. También otros medicamentos que se venden sin receta pueden inducir al insomnio. Algunos ejemplos son los medicamentos para el dolor, descongestionantes y aquellos medicamentos para perder el peso. Muchos de estos productos contienen cafeína y otros estimulantes. Los antihistamínicos, aunque en un principio pueden adormecer, generalmente provocan que la persona vaya al baño con mayor frecuencia.
• Cambios en el entorno, rutina o horario de trabajo. Viajes de trabajo o cambios habituales en los que se tiene que trabajar hasta tarde o levantarse más pronto de lo habitual puede alterar los ritmos circadianos del cuerpo, por lo que no pueden llegar a dormir cuando se desea. Sus ritmos circadianos actúan como relojes internos, dirigiendo aspectos como el ciclo de sueño-, el metabolismo y la temperatura corporal.
El uso prolongado de pastillas para dormir. Si necesita tomar medicamentos para dormir durante varias semanas, hable con su médico, preferiblemente con un doctor especializado en el sueño.
Padecer de enfermedades que causen dolor. Éstas incluyen artritis, fibromialgia y otras neuropatías. El tratamiento de estas patologías ayudará a mejorar el insomnio.
Obsesión por el insomnio. Esto puede ocurrir cuando una persona se preocupa excesivamente acerca de no poder dormir bien. La mayoría de estas personas suelen dormir mejor cuando están fuera de su entorno habitual o se duermen cuando no están intentando quedarse dormidas, por ejemplo cuando leen o ven la televisión.
Comer mucho antes de irse a dormir. Se puede picar algo antes de ir a dormir, pero comer demasiado, justo antes de irse a dormir,  puede causar que una persona se sienta incómoda, lo que le hará difícil conciliar el sueño. Además, muchas personas experimentan acidez después de una comida copiosa.

 Fuente: Clínica Mayo