Masajes

El masaje es una técnica terapéutica que el ser humano ha utilizado a lo largo de los siglos para combatir el dolor y liberar las tensiones. En un masaje, un masajista frota y aprieta sus manos sobre diferentes partes del cuerpo del paciente para quitarle dolor o relajar una determinada parte de su cuerpo. El masajista puede ayudarse de otros objetos.

Los masajes se utilizan ampliamente en estética, medicina, deportes y kinesiología. Los masajes más habituales se pueden dividir en relajantes y descontracturantes. Ambos masajes buscan liberar las tensiones musculares y combatir el dolor.

La diferencia más importante entre estos dos tipos de masajes es que los masajes relajantes también buscan que el masaje en sí provoque placer y bienestar al paciente. En un masaje relajante, el masajista masajea lentamente y ejerce menos presión que cuando realiza un masaje descontracturante. Cuando el objetivo del masaje es aliviar o quitar una contractura muscular, se debe recurrir a un masaje descontracturante. En este caso, la presión de las manos que ejerce el masajista será mayor y este masaje provocará al paciente dolores y molestias durante la sesión.

Más allá de estos dos grandes grupos, hay varios tipos de masajes que se realizan con diferentes combinaciones. Por ejemplo:

  • El masaje thai (que se realiza solo en la cabeza y libera energía negativa),
  • El masaje Watsu (que se realiza dentro del agua, ofreciendo además los beneficios relajantes del agua),
  • La digitopuntura (que presiona los mismos puntos del cuerpo que presiona la acupuntura, pero utilizando la presión de los dedos en lugar de las agujas), 
  • El masaje con piedras basálticas. Las piedras basálticas son piedras que pueden trasmitir temperatura (tanto calor como frío) al cuerpo. Gracias a esto, se puede manejar la temperatura corporal de la zona, incrementando los efectos del masaje.
  • El quiromasaje (que apunta a un masaje profundo, a nivel muscular, en el que la presión de los dedos es intensa).

Un buen masaje genera en la persona que lo recibe una sensación de relajación. La fricción de las manos sobre el cuerpo genera calor, además de relajar el músculo y permitir que la sangre circule normalmente. Esto suele ser muy placentero si se acompaña de lociones, cremas y ungüentos especiales para masajes. Además, un buen masaje puede complementarse con otras técnicas de relajación como la aromaterapia o las esencias de flores de Bach. Esto permitirá que la relajación sea más placentera y duradera, además de potenciar los beneficios del masaje.

Un masaje debe buscarse en aquellos salones de belleza o centros médicos que acrediten tener experiencia y matrícula para ejercer este tipo de técnica. Recuerda que un masaje mal aplicado podría generar más dolor que el que se tenía antes de realizárselo.

Un masaje puede brindar importantes beneficios, tales como:

  • Relajar los músculos.
  • Promover un sueño reparador y evitar el insomnio.
  • Combatir el agotamiento y el estrés.
  • Mejorar la circulación sanguínea y la oxigenación general del cuerpo.
  • Estimular que las células se regeneren, actuando como un antioxidante natural

Los especialistas recomiendan que no se den masajes si:

  • Se tiene alguna infección, fiebre o enfermedad viral.
  • En áreas del cuerpo que presenten hematomas o heridas que no han cicatrizado.
  • Si se ha sufrido recientemente un desgarro, esguince, o lesión muscular.
  • Si se tiene alguna fractura (que aún no ha sanado)

En España, el precio de una sesión de masajes puede situarse alrededor de los 30 Euros.