Relajación

La práctica de la relajación está íntimamente relacionada con lo mental y lo físico. La relajación permite que tanto la conciencia como los músculos del cuerpo entren en estado de reposo, o, al menos, se encuentren más relajados de lo que están habitualmente. Un estado de relax permite adquirir  bienestar, paz y calma, que genera sensaciones agradables tanto para la mente como para el cuerpo, como para el espíritu.
Por lo general, una persona tiene distintos niveles de conciencia a lo largo del día. Una persona no está igualmente consciente cuando se despierta, cuando va al trabajo o cuando vuelve a casa después de una ardua jornada laboral. El grado de estrés que adquiere a lo largo del día suele influirle en las relaciones interpersonales. La relajación intenta ayudar a que un individuo sea más feliz y tenga una vida más tranquila.
Una rutina habitual de relajación puede aportar grandes beneficios a nivel físico y mental. Entre los beneficios más destacados, podemos mencionar:
  • Posibilidad de descansar de manera profunda, consiguiendo un sueño realmente reparador y evitando el insomnio.
  • Aumentar la vitalidad, la energía y los pensamientos positivos. Disminuye el estrés y hay una mayor predisposición al aprendizaje y a ver la vida de forma más positiva.
  • Se hace más fácil recordar información, datos y caras.
  • Se tiene una mayor resistencia a contraer enfermedades ya que aumentan las defensas.
  • Se previenen las enfermedades cardiovasculares y se controla la presión arterial.
  • Se promueve la mejor circulación y oxigenación del cuerpo, que da como resultado una evidente mejora en la piel.   
Existen varios ejercicios de relajación que pueden practicarse en el hogar. Se recomienda que se elija un lugar tranquilo y ventilado, sin ruidos molestos. Se puede ambientar la habitación con sahumerios, música suave o esencias de aromaterapia.
El ejercicio básico requiere sentarse en el suelo, en una postura cómoda y preferiblemente utilizando ropa holgada. Una vez adoptada esta postura, la persona debe empezar a respirar de manera lenta, intentando retener el aire el máximo tiempo posible y exhalarlo muy despacio. A través de estas repeticiones, debe intentar alejar los pensamientos negativos, enfocándose en el ejercicio de respiración que está llevando a cabo. Después de esto, debe de poner especial atención en la manera que reacciona cada parte de su cuerpo a los ejercicios de respiración (cada brazo, cada mano, cada pie, entre otras). El tiempo que dura la relajación lo impone la persona, aunque se recomienda que no se exceda de una hora. La relajación puede ir acompañada de otras técnicas como la visualización de situaciones placenteras (como pensar en objetos, personas o paisajes). Una vez que se desea salir del estado de relax, la persona deberá hacerlo muy lentamente, sin movimientos bruscos, tratando de incorporarse a la realidad y percibiendo la sensación de bienestar que le ha dejado el estado de relajación.