Fatiga y Síndrome de Fatiga Crónica

La fatiga es la consecuencia que tienen los trastornos del sueño en el organismo de una persona. La fatiga produce un cansancio y una desgana que consumen la energía del hombre o mujer. Pero una persona puede sentirse cansada también por otros motivos (y no necesariamente por un trastorno del sueño). Estos motivos pueden ser el estrés, la pérdida de motivación, algún trauma psicológico o el efecto de alguna medicación o enfermedad.

 En la actualidad, existen formas naturales de disminuir la fatiga, como son:

  •  Acostarse a dormir siempre a la misma hora y tratar de dormir la misma cantidad de horas todos los días.
  • Comer una dieta balanceada y beber mucho agua.

  • Procurar que la jornada laboral no ocupe todo el tiempo que se tiene disponible.

  • Relajarse y seguir alguna terapia alternativa como la meditación, la aromaterapia o el yoga.

  • Realizar una rutina de ejercicios físicos.

  • Evitar las situaciones estresantes.  A ser posible, realizar algún viaje de placer.

  • Evitar el tabaco, el alcohol y las drogas.

 Es importante entender que la fatiga y la somnolencia son cosas distintas, aunque a menudo una viene como consecuencia de la otra. La somnolencia implica un deseo de dormir mientras que la fatiga está asociada con la apatía, la falta de motivación y la falta de energía para encarar el día. La somnolencia puede considerarse como un síntoma de la fatiga. Si la fatiga no disminuye después de dormir, puede ser un problema más grave y convertirse en el síntoma de fatiga crónica (SFC).

El Síndrome de Fatiga Crónica se caracteriza por un cansancio prolongado e intenso que no puede eliminarse con reposo. El Síndrome de la Fatiga Crónica empieza con síntomas similares a los de la gripe y puede prolongarse durante años. En algunos casos puede extenderse todavía más.

El Síndrome de Fatiga Crónica puede ir acompañado de insomnio, pérdida de la memoria, falta de concentración, debilidad muscular, mialgias y gran sensación de cansancio. También pueden aparecer otros síntomas como dolores abdominales, tos crónica, flatulencias, náuseas, sudoración nocturna, pérdida de peso, diarrea, mareo, sequedad de las mucosas, arritmia, dolores de oído, trastornos de la personalidad, entre otros.

Los especialistas aún no han podido encontrar las causas del SFC. Sin embargo, los científicos aseguran que ciertas infecciones víricas y sustancias tóxicas (como por ejemplo, los pesticidas) pueden desencadenar el síndrome de Fatiga Crónica en aquellas personas que son propensas a padecerla.